Dodge Challenger SRT8 2013

Dodge Challenger SRT8 2013
¡La bestia estadounidense! 
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Con más litros que sus antecesores, el nuevo motor Hemi se convierte en una "barra libre de potencia" capaz de atragantar al gourmet más exigente.

 

Poco más de 100 USD por caballo de potencia merecen la pena ser tomados en cuenta.

 

Cuando Chrysler abrió de nuevo la caja de Pandora de los motores V8, ese magnífico propulsor de cabezas hemisféricas que tantos dolores de cabeza le dio a los competidores Ford Mustang y Chevrolet Camaro de la década de los 70 (entonces simplemente R/T), decidió ofrecerlo como opción en un brutal y atractivo Challenger SRT.

 

Algunos puristas podrán alegar que ya no es el enorme 426 de antaño, ese auto que te llenaba el cuerpo de preguntas al acelerar, es solo un 392 infestado de nueva tecnología y con unos alegres, pero domesticados 470 HP.

 

Cabe destacar que toda esa caballería la puedes conseguir en el mercado Americano por 43,775 USD (la versión probada alcanzaba los 49 mil principalmente por el paquete de sonido y los mil "dolarines" del Gas Guzzler tax).

 

Para colocarnos en el segmento cabe recordar que el Chevrolet Camaro lo puedes conseguir en el filo de los 37 mil en su modelo 2SS con 426 HP mientras que el Ford Mustang en su versión Boss 302 de 442 caballos comienza en los 42 mil dólares americanos.

 

Si bien este no es un pony car pequeño, el torque lo hace sentir más manejable de lo que es, incluso los amantes de los Muscle Car tratarán de convencerte que las casi 2 toneladas se perciben ligeritas gracias a la transmisión de batalla Tremec de 6 cambios.

 

El auto no dejará de acelerarse e incluso pasando la línea roja del tacómetro en donde seguramente serás sorprendido en un par de ocasiones con el limitador de revoluciones pues la adicción por la aceleración contundente no tiene cura (aún, claro).

 

La marcha se percibe rígida pero templada, es un auténtico tanque Sherman, los rodillos de 20" dejan sentir el pavimento en cada momento y si de girar se trata el mito de que un auto americano no gira se quedará envuelto en humo (hasta a mí me parece exagerada esta afirmación de mi fuente, apasionado de los Muscle Car desde pequeñito), pues este Challenger hasta noble se siente al practicar el drifting.

 

La opinión de alguien más neutral sería algo del estilo: por su peso el auto sorprende en el giro, mejor de lo esperado pero muy lejos de un auto Europeo... mucho más lejos que las 4 mil 700 millas que separan ambos continentes.

 

Seguridad

 

El equipo de seguridad es abundante, pero seguramente nunca se necesitará pues la frenada del paquete Brembo con el que cuenta de serie solo será peligroso para sus córneas a la hora de plantarse en el pedal.

 

Los acabados, materiales y equipamiento, no son de un auto deportivo, más bien escalan de nivel codeándose con esos lujosos del otro lado del Atlántico. Climatizador, pantalla táctil, cámara de reversa y todo lo que se te pueda ocurrir está en este "boxeador" aspirante al título de mejor Muscle de Detroit.

 

El secreto del éxito de este renacido americano es sin duda el apego a la nostalgia pues el diseño tan parecido a aquel impresionante E Body que nació en 1970, se identifica en cada detalle, como la réplica exacta del tapón de gasolina o la palanca tipo Pistol Grip (una de las mejores sensaciones que hemos tenido subiendo marchas en un auto de este calibre) y qué decir de la paleta de colores exacta a aquella de la época "a-go-gó".

 

De ahora en adelante podremos ver de nuevo luciendo lámina a algunos Challenger con la "superficie" decorada en Plump Crazy, Go Mango, Lime Green o Hemi Orange, rodando de nuevo por las calles, todo un deja-vú que nos hace esbozar la penúltima sonrisa de felicidad.

 

¿Qué sigue ahora?

 

Sin temor a equivocarme el siguiente paso es el mismo que la historia nos enseñó. El Challengerno estuvo solo entonces. El Plymouth Barracuda (70-74) fue el otro ejemplar del grupo que compartió plataforma. Por lo que no les sorprenda ver en enero un prototipo de "Hemicuda" en el salón de Detroit, el auto ya está hecho y solo faltan los accesorios.

 

Los fanáticos al músculo gringo ganan edad, pero no pierden pasión.

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