Calles Vacías

Calles Vacías
Por: Rafa Vega

Son las 11 y media de la noche. Y aún no he hecho la digestión de la derrota. Pasarán horas, quizás días, para superar este trago tan amargo por duro como por inesperado. Las calles están vacías. Conduzco por una amplia avenida que, a priori, debía de haber estado repleta de coches con sus cláxones enfurecidos para celebrar que La Roja sigue viva en este Mundial. Ese mismo lugar que, años atrás, ha sido testigo de las algarabías de un equipo que no hace mucho nos daba la gloria. No hay nadie. Antaño, gente gritando, banderas al viento, vítores a los campeones. Esta noche, el desierto. La desolación.

 

Al menos, este silencio, sólo interrumpido por el zumbido de mi auto, me permite reflexionar, pensar por qué hemos llegado hasta aquí. Intento aislarme del griterío que provocan las redes sociales y buscar racionalmente los motivos. Alejarme de banderas, escudos, de filias y de fobias, tan a la orden del día en nuestro país. Recuerdo que antes de llegar a Brasil, Del Bosque dijo que no veía en sus jugadores la misma mirada que en citas anteriores. Quizás haya sido ése el gran problema. Es de una humanidad supina la autocomplacencia, el perder la motivación cuando estás instalado en una espiral de éxito. A todos nos pasa... Quizás, con el diagnóstico bien claro, el seleccionador debería haber cogido el bisturí a tiempo y hacer la incisión precisamente allá donde el cirujano don Vicente había apuntado el tumor. Era el momento del relevo generacional. De dar paso a una nueva hornada de buenos jugadores, que los hay, en nuestro país. El futuro ya es presente y se llama Koke, Isco, Jesé, De Gea... Ellos, triunfadores en categorías inferiores, tienen ahora la responsabilidad de tomar el relevo.

 

Eso sí, hubiera sido injusto que los Casillas, Villa o Xavi Hernández no hubieran recibido un último homenaje. Lo han tenido siendo convocados para este Mundial. Es el premio que Del Bosque quiso darles. Como cuando los amigos del instituto nos reuníamos por última vez antes de separarnos para ir a la universidad. Así que, en lugar de criticarles, todos en pie para darles el merecido aplauso que se merecen. Por todo lo que nos han hecho vivir. Por todo lo que nos han hecho llorar de emoción. Por hacernos creer.

 

Estoy casi llegando a casa. Las calles siguen vacías. Pero un día, dentro de no mucho tiempo, volverán a estar repletas de gente.

 

----

 

Rafa Vega es periodista deportivo y presentador de Deportes en Canal Sur TV (España). Autor de varios libros, entre ellos "Efecto maratón". Durante 30 años sólo vio fracasos de su selección. En los últimos 6 se ha acostumbrado al dulce sabor de la victoria.

Contenido Relacionado
COMENTARIOS