La Fidelidad

La Fidelidad
Evitable y doloroso final de ciclo en España y su efímero paso por este Mundial.

LA FIDELIDAD

 

Por: Martín Onti

 

La risa explota tan estruendosa como ridícula, la sorna de la gente angustiosa e insoportable, y la recapacitación posterior brilla por su ausencia en cualquier esquina del mundo sin la importancia que algunos le atribuyen, y así, sólo así, la tranquilidad interior del ser humano le arropa para hacerle sentir a salvo y en completa paz consigo mismo, conforme con sus decisiones adoptadas largo tiempo atrás… inclusive, cuando veía llegar la sombra de la desgracia galopando a paso firme.

 

Si algunos que no sabemos tanto de fútbol como Vicente del Bosque, podíamos imaginar un desenlace como el acontecido con la Selección de España en esta Copa del Mundo 2014, me pregunto, cómo es que la sapiencia futbolística del técnico salmantino no podía haber presagiado este evitable y doloroso final de ciclo en "La Roja".

 

He buscado la respuesta en lo lúdico del juego, en la responsabilidad de los compromisos adquiridos, a cualquier nivel, sea el deportivo, administrativo, político, formal o informal… Nada ha sido plausible de análisis justificado hurgando en la lógica del razonamiento. Todo me ha conducido a lo espiritual, allí, sí he encontrado respuestas a esta anunciada debacle del Campeón del Mundo en un torneo que prosigue ahora sin ellos.

 

Con España y su efímero paso por este Mundial, me he dado cuenta que las bases de la fidelidad jamás se traicionan hasta que se extingue el amor, ese cariño que estoicamente Vicente del Bosque, el entrenador de este ya desvencijado equipo español de regreso a casa a tan temprana hora, ha sabido profesar hasta el final, más allá, sin duda, del límite permitido por la razón.

 

En el fondo, y paralelo al fútbol, el estratega español nos ha dado una lección de vida que va mucho más lejos de un campo de fútbol, de las conveniencias establecidas por las políticas del deporte, por las urgencias de las personas sin tiempo para detenerse a pensar, por los resultados de alegría inmediata de cortos vuelos.

 

Lo había visto hace algunos años en una película, y hoy Vicente del Bosque me ha recalcado el tema y nos ha demostrado cómo se puede, y se debe, apoyar las ideas fundamentadas en la amistad y el cariño; nos ha dejado saber que éstas no se traicionan; y que se muere uno con ellas por el simple hecho de respetar esa esencia que justifica la fidelidad, la misma con que Del Bosque se extinguió en Brasil… a sabiendas de lo que irremediablemente se venía. Tal cual a Ralph Fiennes en "El jardinero fiel".

 

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