"Qué manera de sufrir"

Atlético de Madrid es el pupas de España, además el equipo acude a terapia de emergencia para Diego Costa.

MADRID (AP) -- Cuando Joaquín Sabina compuso el himno del centenario del Atlético de Madrid, los hinchas rojiblancos se vieron reflejados en aquel pegajoso estribillo: "Qué manera de sufrir".La fama del Atlético de Madrid como equipo desafortunado ha perseguido al club a lo largo de su historia. Pero especialmente desde la final de la Liga de Campeones de 1974, que dejó escapar en el último suspiro. El presidente Vicente Calderón (1913-1987) dijo entonces que el Atlético era como el "pupas", que según el dicho popular "cayó de espalda y se rompió el ombligo"."Hace siete u ocho años que de pupas no tenemos nada. En el momento en que Calderón lo dijo, seguro que pasaba. Ahora nos llaman el `buena suerte'", bromeó el actual presidente Enrique Cerezo después de conquistar la liga española contra el Barcelona en el Nou Camp.Los atléticos tendrán la oportunidad de borrar ese incómodo mote si logran imponerse al Real Madrid en la final del sábado en Lisboa.Los números desmienten la leyenda de pupas que acompaña al Atlético. A pesar de vivir a la sombra del Real Madrid, el club madrileño es dueño de un envidiable palmarés: 10 ligas, 10 Copas del Rey, una Copa Intercontinental, una Recopa de Europa, dos Liga Europa y dos Supercopas de Europa.Pero es cierto que el Atlético ha sido un equipo sufridor en las victorias y en las derrotas. Siempre al límite. Como abocado a un drama innecesario. Nueve de sus 10 ligas las conquistó en la última jornada. Fue capaz de ganar cuatro Copas del Rey al Madrid en el Santiago Bernabéu y perder la única final que jugó contra el Madrid en el Vicente Calderón. Descendió a segunda en el 2000 y tardó dos años en volver a primera.Esa imagen tan imprevisible, y emocionante a la vez, ha sido explotada recurrentemente por el club en campañas publicitarias. La más recordada en televisión mostraba a un niño preguntando a su padre: "Papá, ¿por qué somos del Atleti?". Era incapaz de responder.Más allá del mito, quizá sobreexplotado, es verdad que Calderón llamó a su equipo pupas. Y que aquel partido de 1974 contra el Bayern Munich marcó la historia del Atlético negativamente. La final de la Copa de Europa enfrentó a españoles y alemanes en el estadio Heysel de Bruselas.Muchos atléticos todavía pueden recitar de memoria la alineación de ese equipo, que tenía enfrente a un Bayern en el que militaban Franz Beckenbauer y el artillero Gerd "Torpedo" Muller, entre otros."Habíamos hecho un campeonato extraordinario. Todos estábamos muy crecidos y creíamos que podíamos derrotar al Bayern", explicó el chileno Francisco Melo, defensa de aquella plantilla.Fue un partido durísimo, que se definió en la prórroga. Luis Aragonés, ídolo rojiblanco y ex seleccionador nacional fallecido en febrero, adelantó al Atlético con un golazo de libre directo a los 114 minutos. Apenas quedaba tiempo para más y la suerte parecía echada.Pero cuando apenas restaban segundos para el silbato final y la afición española festejaba la victoria en las gradas, un defensa desconocido llamado Georg Schwarzenbeck, a la desesperada, enganchó un tremendo derechazo desde 40 metros que sorprendió al arquero Miguel Reina, padre del actual portero internacional Pepe Reina."Quería consultar al entrenador y me acerqué a la banda. En ese trayecto, miré hacia el palco, miré la Copa y pensé que iba a levantarla yo", recordó Abelardo Rodríguez, capitán del Atlético en la final. "Décimas de segundo después fue el gol del empate".El varapalo devastó al Atlético. Como no existía la definición por penales, se tuvo que jugar un desempate en el mismo estadio dos días después. La factura emocional y física fue demasiado cara. Bayern Munich se impuso por un contundente 4-0 y ganó su primera Copa de Europa."La historia del Atlético podía haber cambiado con ese título, que fue el primero de los cinco que ahora tiene el Bayern", dijo el delantero José Eulogio Gárate, otro de los protagonistas de la final. "El club podía tener un palmarés más importante que el actual".El consuelo, si lo hubo, llegó poco después. Bayern Munich renunció a la Copa Intercontinental, porque no quería viajar a Argentina. El Atlético le reemplazó y se impuso a Independiente a doble partido disputado en Buenos Aires y Madrid, convirtiéndose en el único equipo europeo que consigue la Intercontinental sin haber ganado antes la Copa de Europa.Una peña de aficionados reunió a Gárate, Abelardo, Melo y la mayoría de futbolistas de aquella plantilla en un acto organizado en Madrid para conmemorar el 40 aniversario de la final. Todos confiaron en que el Atlético de Diego Simeone corrija ese mal recuerdo y conquiste la primera Copa de Europa rojiblanca."El Atlético si por algo de significa es porque es diferente, es especial", dijo el técnico español Javier Irureta, jugador del Atlético en 1974. "Habitualmente se organizan homenajes a los campeones, pero no a los que han perdido"."Esta institución es así", añadió.Cuando el Atlético de Madrid se dejaba la Liga en el Camp Nou, Diego Simeone entró al vestuario tan tranquilo que casi no parecía el mismo técnico hiperactivo de siempre."Créanme chicos, estamos mejor que Barcelona, si marcamos gol se va terminar", dijo Simeone reproduciendo las palabras que dio al descanso. "Estaba tranquilísimo, era impresionante. Nos dio la confianza que necesitábamos", recordó el brasileño Filipe Luis sobre la charla.El resto es historia. Diego Godín empató el partido contra el Barcelona y el Atlético se proclamó campeón de liga.Pero el reto que el técnico argentino tiene ante sí es algo todavía más grande que el campeonato nacional. La final de la Liga de Campeones que disputa el sábado contra el Madrid podría consagrarle como el entrenador más grande de un club con 111 años de historia."Siempre tomo el partido que va a venir como el más importante, sea donde sea", aseguró Simeone, como queriendo relativizar el encuentro de Lisboa.Simeone, de 44 años, ha caído de pie en Madrid. Cuando el argentino se hizo cargo del equipo en diciembre del 2011, el Atlético estaba al borde del descenso y acababa de ser eliminado de la Copa del Rey por un rival de la tercera división.Menos de tres años después, el club es campeón de liga y va a jugar la segunda final de Copa de Europa de su historia, 40 años después de la anterior. Además, en 2012 ganó la Liga Europa y en 2013 la Copa del Rey, nada menos que en una final contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu.Todos los logros de esta temporada, después de tener que desprenderse de su artillero estrella Radamel Falcao y con un presupuesto muy inferior al de los grandes transatlánticos europeos, se han conseguido casi con la misma plantilla que heredó. Siete de los titulares en la última alineación del Atlético antes de Simeone siguen siendo habituales en el once."Creo que es el artífice principal de este cambio de mentalidad, no solo en los jugadores sino en todos", dijo el capitán Atlético, Gabi. "'Cholo' es la clave, la garra y el reflejo donde nos miramos todos cuando salimos al campo", puntualizó David Villa."Con esa sabiduría de fútbol y un montón de guerreros se consiguen títulos", agregó.Simeone ya fue uno de los ídolos de la afición rojiblanca en sus dos etapas como jugador atlético. Formó parte de la plantilla que ganó el doblete de liga y Copa del Rey en 1996, cuando se institucionalizó ese cántico tan repetido últimamente en el estadio Vicente Calderón: "Olé, olé, olé; `Cholo' Simeone".El Simeone jugador era duro, implacable en la media, molesto para el contrario, aplicado en lo táctico y guerrero en lo técnico. El Atlético es el reflejo de aquel futbolista. Algunos medios han bautizado al equipo como la "guerrilla de Simeone"."Me encanta su personalidad. Va a ser, sin lugar a duda, el futuro técnico de la selección argentina", dijo el ex seleccionador argentino Alfio Basile sobre Simeone. "Es ganador, vive para el fútbol, joven, con mucho ímpetu. Es muy inteligente, como lo era de jugador".Antes de llegar a España, Simeone forjó su carrera como técnico en Argentina. Debutó en Racing Club de Avellaneda, del que es hincha confeso, inmediatamente después de colgar las botas. Pero su primer proyecto en firme fue Estudiantes, al que hizo campeón en 2006.También llevó a River Plate al título en 2008, aunque posteriormente salió del club cuando ocupaba puestos de descenso. Pasó por San Lorenzo de Almagro y tuvo su primera incursión europea en el Catania italiano, al que salvó del descenso.Pero nada comparable al éxito del Atlético con esa filosofía de "partido a partido" conocida popularmente como "cholismo". El Atlético ha ido escalando peldaños a zancadas hasta coronarse esta temporada. El equipo funciona como una máquina perfecta, compacto en defensa y letal al contragolpe. Sin despreciar el inagotable libreto de jugadas a balón parado que prepara Simeone junto a su segundo Germán "Mono" Burgos.La campaña europea de los rojiblancos ha sido espectacular. Es el único equipo invicto de la competición. Suma 25 goles y sólo ha encajado seis. Ha eliminado a Milan, Barcelona y Chelsea.Independientemente del resultado de la final, Simeone ha dicho que seguirá en Madrid. Su contrato finaliza en 2017 y más allá del abismo económico que le separa de los grandes del continente, el argentino cree que hay margen para seguir creciendo."Lo que hemos conseguido me hace recordar mucho el trabajo que hicimos cuando empezamos en Estudiantes, donde había un grupo de jugadores que iba detrás de una idea a muerte, y tenía las mismas sensaciones que tengo hoy: un equipo que sabe a lo que juega y sobre todo que es valiente", aseguró.Por otra parte, el Atlético Madrid hizo un intento desesperado para contar con Diego Costa en la final de la Liga de Campeones del sábado al enviarlo a recibir tratamiento con placenta de caballo.La alineación del atacante del Atlético está en duda en el partido contra el Real Madrid en Lisboa debido a una molesta lesión en el muslo derecho, pero el club no se da por vencido.El equipo envió a al atacante nacido en Brasil a Belgrado donde será atendido por la doctora Marijana Kovacevic, quien usa un tratamiento a base de fluidos obtenidos de placenta de caballo para reparar células dañadas.Anteriormente Kovacevic ha tratado al holandés Robin van Persie y al inglés Frank Lampard, entre otros muchos jugadores.Costa encabezó a los goleadores del Atlético con 36 tantos en todas las competencias en las que participó, pero a principios del último partido de la liga española, que su equipo empató 1-1 con el Barcelona el sábado, comenzó a renguear y tuvo que ser sustituido.

 

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