Ganó Obama, ¿ganan los latinos?

Ganó Obama, ¿ganan los latinos?
Los seguidores de Barack Obama ya salen a festejar el posible triunfo del presidente. Foto: Getty

Por Carlos Rajo

 

Miami, 6 de noviembre (Telemundo) - La reelección del presidente Obama debería traer esperanza a los latinos en al menos dos áreas: una, la economía, en la que -como el resto del país- los hispanos esperan que baje la tasa de desempleo, y otra, la inmigración, en la que sigue pendiente la promesa del Obama de hace cuatro años de conseguir una reforma migratoria integral.

 

Muchos latinos dieron el voto a Obama a pesar de que éste no los convenció del todo de que tiene el plan adecuado -si es que tiene alguno- para mejorar la situación económica. Aun con su victoria, el presidente nunca respondió claramente, o al menos con el detalle necesario, para dejar satisfecho a propios y extraños de que en su segundo periodo habrá tanto una recuperación económica más intensa como que habrá más empleos.

 

Esta especie de confianza en Obama tiene que ver en mucho, o es resultado, de un rechazo de parte de los latinos hacia el partido republicano y en este caso a su candidato presidencial Mitt Romney por el lenguaje anti inmigrante que utilizaron durante sus primarias presidenciales. En muchas instancias se dio el voto a Obama aun cuando se pensaba que Romney sería más capaz en el tema económico.

 

Los latinos han sufrido un tanto más las consecuencias económicas de la crisis financiera de los últimos años y es por ello que esperarían más de Obama en este tema. El índice de desempleo entre los latinos es más alto que el índice nacional, en parte porque industrias como la de la construcción y los bienes y raíces donde muchos latinos laboran, nunca terminaron de salir del hoyo negro en que cayeron a partir de 2007 y 2008.

 

Los latinos, además, han sufrido en esta crisis financiera en otro aspecto en el que se diferencian del resto del país: en la pérdida de riqueza o patrimonio familiar. Sucede que para muchas familias latinas su principal fuente de patrimonio era su vivienda. Al perder la casa o cuando ésta perdió valor, esa familia latina experimento un golpe brutal no sólo en sus finanzas diarias sino en su patrimonio de toda la vida. Una familia anglo para el caso, casi con toda seguridad tenía otras fuentes de riqueza además de su casa tales como ahorros, inversiones, etc.

 

Obama estará interesado en que la economía toda mejore y con ello que también se beneficien los latinos, lo cual no tiene nada de malo. Pero lo que si es cierto, es que no podrá haber una mejoría total de la economía en tanto no mejore todo lo que se mueve alrededor de la industria de la vivienda (construcción, préstamos, hipotecas, etc.). Y mientras esta no mejore, para muchos latinos no habrá nunca una verdadera recuperación económica.

 

Más allá de las expectativas, no queda claro si Obama tendrá la voluntad política de hacer lo necesario para terminar de sacar a esa industria de la construcción de ese hoyo negro. Básicamente tiene que volverse un tema del que se habló cuando llegó al poder la primera vez: el de rebajar los préstamos que muchos dueños de vivienda tienen con los bancos. Para alguien que está “bajo de agua”, es decir que debe más de lo que vale la casa, la mejor solución es que el banco -bajo algún programa gubernamental- acuerde rebajarle el valor del préstamo. Es una medida con tremendos costos políticos que el presidente no quiso, o no pudo, implementar en su gobierno. Obama tendrá de nuevo la palabra en el tema.

 

En lo que a inmigración se refiere, el asunto parece simple en papel. Que Obama cumpla su famosa promesa que hizo en la elección del 2008 de que habría una reforma migratoria integral. ¿Qué ha cambiado ahora para pensar que Obama sí cumplirá esta vez con su promesa? No mucho en términos políticos, es decir la correlación de fuerzas en Washington sigue igual. Más allá del detalle de cuándo los demócratas perdieron el control de la Cámara Baja o si hubo algún momento en el que Obama tuvo las dos Cámaras en su favor (por unos meses al inicio de su gobierno), lo cierto es que siempre hubo oposición de los republicanos y que casi seguro la seguirá habiendo a cualquier cosa que según ellos huela, parezca o suene a una “amnistía”.

 

Como elementos nuevos -en relación a lo que era hace cuatro años- existe el hecho de que Obama no tendrá un tema central como prioridad en su programa de gobierno que lo haga poner el asunto de la inmigración en segundo o tercer plano. Durante su primer gobierno la prioridad de Obama fue que se aprobara a cualquier costo la Ley de Salud. Uno esperaría que en este segundo gobierno, una vez pasado lo del acuerdo con el Congreso sobre los recortes de impuestos y el déficit, la nueva Administración pueda enfocar sus energías en el tema de inmigración.

 

Cuando se habla del tema de inmigración debe quedar claro que el asunto es mucho más amplio que lo de los jóvenes llamados “soñadores” o “dreamers”. Hablar de una verdadera reforma migratoria es referirse a esos diez, once o tantos millones de indocumentados que viven en el país. Por cierto, tema del cual muy poco se habló en la campaña presidencial. A excepción de la primaria republicana donde sólo se ofreció palo y garrote a estos indocumentados, en el resto de la campaña no se dijo mucho sobre el tema.

 

Obama sabe que no puede haber una reforma migratoria integral en tanto no se le entre al toro por los cuernos de este problema de los millones de indocumentados. Pero insisto, no será fácil por la simple razón de que el tema es complejo, porque genera intensas emociones entre la población y porque no se puede pasar ley alguna sino hay cierta cooperación de los congresistas republicanos.

 

Más allá de las dificultades para cumplir estas promesas y/o expectativas, Obama tiene una especial relación con el electorado latino. El apoyo que el mandatario consiguió de los latinos en esta elección es de proporciones históricas. Mucho del triunfo de Obama está basado en ese voto latino. Cada sector pedirá lo suyo, los afroamericanos, las mujeres, etc. Los latinos están también en esa lista de sectores de población de minorías los cuales forman hoy la nueva gran mayoría del partido demócrata.

 

Ojalá que el recién reelecto presidente sepa utilizar lo que George W. Bush dijo tener al comenzar su segundo mandato y que pronto desperdició con políticas impopulares: el capital político suficiente para concretizar sus ideas y planes. Y ojala que la inmigración este entre estas ideas y planes.

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