Noticiero Telemundo
-
- Escuela devastada

- Visitamos una de las escuelas destrozadas por el tornado en Oklahoma
-
- Golpe a la corrupción

- Incautan más de 7 millones de dólares que supuestamente defraudó gobernador de...
-
- Invasión de cigarras

- Los insectos llenarán de ruido fin de semana festivo en la costa este de EEUU
Opinión: ¿Se aprovecha el gobernador de Illinois del dolor ajeno?
- Opinión: ¿Se aprovecha el gobernador de Illinois del dolor ajeno?
Por Carlos Rajo
Cuando todavía existe gran consternación por los hechos de Aurora, Colorado, que dejaron doce muertos y decenas de heridos, el Gobernador de Illinois, Pat Quinn, se ha puesto en el centro del debate sobre el control de armas al pedir a la legislatura estatal que dicte una ley prohibiendo la venta de armas de asalto en el estado.
El pedido del gobernador demócrata se dio en una carta que envió a los legisladores en la cual veta un proyecto de ley que tenía pendiente de firmar y el que permitiría a armerías basadas en Illinois la venta de municiones por correo.
“La prohibición de armas de asalto y de cargadores de alta capacidad convertirá a Illinois en un lugar más seguro para vivir”, señaló Quinn en la carta enviada a la legislatura -conocida en Illinois como Asamblea General. “No hay lugar en el Estado de Illinois para armamento diseñado para disparar rápidamente contra blancos humanos a corta distancia”.
Pocos esperan que el pedido del gobernador a su legislatura tenga éxito. Como muchos estados del país -y la mayor parte de la nación toda en ese sentido- Illinois está divido en el tema del control de armas. Por años ninguna ley que tenga que ver con el control de armas ha pasado en la Asamblea Estatal -ni en favor de que se aprieten las restricciones en la venta o en aflojar los requisitos.
Lo del gobernador, sin embargo, es positivo ya que precisamente debido a lo que sucedió en Colorado de alguna manera se ha abierto -o se intenta abrir- un debate nacional sobre al menos restringir la venta y/o fabricación de esas llamadas armas de asalto (fusiles como el AR-15 que portaba el acusado de la masacre en el cine en Aurora).
Es posible que como lo señalan sus críticos republicanos, el gobernador sólo esté buscando publicidad fácil sabiendo que no conseguirá nada. Que además, no suena sincero ya que se aprovechó del veto de una ley relativamente sin mayor importancia en todo el universo de la venta de armas y municiones para presentar el tema de la prohibición de las armas de asalto (ya los residentes de Illinois pueden ordenar municiones por correo, solo que de armerías fuera del estado. La ley vetada extendería esta facilidad a negocios locales).
Con todo, el punto es que considerando el silencio de las grandes figuras políticas nacionales en el tema -bien sea el Presidente Obama o su rival Romney o los líderes congresionales-, lo de que el gobernador de un estado grande como Illinois diga claramente que hay que prohibir las armas de asalto es valioso, aun si es únicamente para hacer ruido o para ganar puntos con sus electores.
En su carta, el gobernador deja claro que respeta y apoya la Segunda Enmienda de la Constitución que garantiza el derecho a portar armas -hay que decirlo, inclusive en un estado que aun cuando es de mayoría demócrata tiene una importante población que vive en zonas rurales y para la cual lo de las armas es punto central en su vida-. Pero que sin embargo, sigue el razonamiento de Quinn, “la proliferación de armas de asalto estilo militar y de cargadores de munición de alta capacidad debilita la seguridad pública y el derecho a la seguridad personal de cada ciudadano”.
El gobernador recuerda que en Illinois cualquier persona con una identificación para portar armas puede sin problemas adquirir un fusil de asalto. Y menciona también que en estados como California, Connecticut, Massachusetts, New Jersey y Nueva York, los cuales al igual que Illinois tienen centros urbanos densamente poblados, existe ya la prohibición que él pide sobre las armas de asalto.
No es gratuita la mención del gobernador sobre esto de los centros urbanos densamente poblados. Illinois, por supuesto, tiene a Chicago como su principal gran centro poblacional, ciudad que precisamente ha vivido este año una alarmante crisis de violencia. Hasta mediados de julio se reportaron en Chicago 259 homicidios (44 de estos eran Latinos), la gran mayoría centrados en los barrios pobres del Sur y el Oeste de la ciudad.
Sucede que uno de los argumentos de los que están a favor de que más gente tenga armas -y de que haya la menor cantidad de restricciones para adquirirlas y portarlas- es que situaciones como la de Aurora o en sitios plagados de violencia como Chicago, sería ideal que hubiese alguien que portara algún arma y así supuestamente evitar las acciones de los violentos, sea de un individuo solitario como en Colorado o un pandillero como es en la mayoría de casos en Chicago.
La fabricación de las armas de asalto estuvo prohibida en el país de 1994 al 2004 (una de las raras instancias donde un presidente demócrata, Bill Clinton, pudo ganarle una jugada legislativa al poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle o NRA por sus siglas en inglés). Aun cuando no necesariamente la solución a la violencia, al menos evitó que fusiles AR-15, AK-47 y similares se pudieran adquirir sin mayores problemas. Desde que la prohibición dejó de estar en vigencia el Congreso no ha sido capaz de pasar o siquiera discutir a fondo una ley similar.
En Illinois el gobernador la tendrá cuesta arriba. Es no sólo la división entre los legisladores sino que incluso problemas legales. Sucede que ya el Condado de Cook -ahí en el mismo Illinois- pasó una prohibición sobre armas de asalto la cual fue apelada en los tribunales. En algún momento la Suprema Corte de Illinois sentenció en contra de la decisión del juez inferior que había declarado la prohibición constitucional. El caso sigue peleándose en este tribunal inferior.
El legislador republicano impulsor de la ley que el gobernador Quinn vetó, criticó al mandatario señalando que ahora la ley vetada se ha convertido en algo controversial cuando que hasta antes del veto era apoyada por demócratas y republicanos. Que el gobernador, además, acusó el Senador estatal David Luechtefeld, pide lo de la prohibición de las armas de asalto porque sabe que el tema “está en la cabeza de la gente por lo que pasó en Colorado y porque el gobernador quiere una pieza de publicidad”.
No lo podía haber dicho mejor el senador. De seguro que es cierto que es por publicidad y porque en estos días la gente está interesada en el tema que el gobernador Quinn se mete al centro de la discusión del control de armas. Como dirían en inglés: So What? -algo así, ¿y cuál es el problema? Lo importante precisamente es que haya discusión sobre el control de armas.




