May 23, 2012

Los hombres confiesan

Los hombres confiesan

Fuente: Askmen.com

Considerando que ya descubrimos las mentiras que dicen las mujeres, he decidido que ya es momento de una revancha. Después de todo, para nada somos santos: tendemos a torcer un poco la verdad para proteger a nuestras mujeres, hacerlas felices y colocar nuestras verdades bajo una luz más favorecedora. En ocasiones, uno podría decir que las mentiras son necesarias, pero en otras, más nos valdría solo admitir la verdad. Puedes intentar justificar tus mentiras convenciéndote de que solo optimizas tus habilidades de administración de la verdad pero, a fin de cuentas, en el fondo sabes que has ocultado la verdad con todo cuidado. Estas son diez de las numerosas mentiras que los hombres optan por decir. 10. No, no te ves gorda La siguiente situación es conocida para la mayoría de los hombres en las relaciones: tú y tu novia se preparan para salir por la noche y, mientras esperas que termine, ella sale del baño y te pregunta: “¿Me veo gorda con esta ropa?”. La mejor respuesta que he ideado es: “No, desde luego que no te ves gorda”, seguida por “eres hermosa” o cualesquiera otros comentarios halagadores. Además de ignorar la pregunta de tu novia, esta es la única manera de salir ileso de la situación; tus demás respuestas se convertirán en algo que no quisiste decir y es muy probable que lo siguiente sea un azote de puerta. El punto importante es que ella se siente insegura y tu misión es derribar sus temores. 9. No me gusta ir a bares de desnudistas. Los bares de desnudistas, como las películas pornográficas, apelan a nuestros más primitivos instintos de sexo que pocos hombres (si los hay) pueden ignorar. Es simplemente una pena que nuestras novias no puedan aceptar que nos guste ver bailar a bellas mujeres desnudas sobre un escenario. A pesar de esta lógica, la mentira aún se propaga en las relaciones porque asegura a tu mujer que no existe nadie en el mundo con quien valga la pena fantasear. Sin embargo, la realidad es que es natural que nosotros disfrutemos este tipo de entretenimiento, así como tu novia no admitiría que ve las telenovelas por los hombres guapos y las románticas escenas sexuales. 8. Hablaremos de eso después Esta pequeña frase ayuda a la mayoría de nosotros a dar fin a una discusión o pelea potencial. En la mayor parte de los casos, en realidad no queremos “hablar de eso después”; nosotros nunca queremos hablar de eso. Eliminar la posibilidad de una explosión nos da un poco de tiempo para enfatizar la inutilidad de discutir por algo tan absurdo. Aunque es una potente herramienta en tu arsenal, asegúrate de no usarla con demasiada frecuencia; de lo contrario, tus motivos subyacentes se volverán evidentes. 7. Me recuerdas a Jennifer López El cumplido por excelencia para una mujer también puede ser tu mentira más grande. Compararla con una estrella de cine increíblemente hermosa puede elevar su autoconfianza, pero enfrentémoslo: ¿en verdad es tan guapa? Felicitaciones para ti si lo es, pero la mayoría de nosotros no podemos alardear de un premio tan grande. Nuestras mujeres son bellas, pero estirar la verdad puede, de hecho, causar más daño que bien en ciertos casos. Todo depende del momento: no exageres mucho y tendrás desayuno en la cama muy pronto. 6. Me encanta cómo cocinas. Dado que algunas mujeres no pueden preparar un pan tostado sin un libro de recetas, tiene que existir una “salida” para los chicos que están con una mujer que tiene limitaciones culinarias. Lo mejor que puedes hacer es sonreír y aguantar. Oye, cuando menos ella cocina para ti. Sin embargo, si tienes que ingerir antiácidos a montones, quizá debas ofrecer tu ayuda para preparar la cena. De lo contrario, tal vez termines comiendo alimentos quemados por años. 5. No pienso en otras mujeres Otra negación de emociones programadas que enfrentan los hombres. Esta mentira por lo regular es necesaria, sin importar lo moral que seas. Tú no quieres lastimar a tu novia, ¿cierto? Entonces no tienes otra opción salvo negar que otras mujeres (reales o imaginarias) están en tu mente. Si ella te creyó cuando le dijiste: “Nunca he visto a una mujer más hermosa que tú”, esto será facilísimo. Solo asegúrate de que esta mentira nunca preceda a la mentira número 7 en la lista. Dado que tú no piensas en otras mujeres todo el tiempo, estás a salvo porque fantasear o babear por una muñeca linda en una revista de tiempo en tiempo no es un crimen… incluso un psiquiatra te lo dirá. 4. Puedes usar mi rastrillo para afeitarte las piernas Como si la idea de las piernas de tu novia llenas de pelos no fuera lo bastante desagradable, algunos hombres se enfrentan a un rastrillo reciclado; es decir, uno de tus propios aniquiladores de barba. El asunto es que confrontarla a este respecto puede no valer la pena, dado que la discusión puede hacerse más grande. En lugar de ello, cómprale un rastrillo para cuando se quede a dormir en tu casa y esconde el tuyo. 3. Me encantan las películas de Meg Ryan Algunas mentiras existen simplemente para ayudarte a ahorrar tu energía y esta es una de ellas. En lugar de explicar lo irreales, absurdas y aburridas que son las comedias románticas, lo mejor es desintonizarte durante la película y aprovechar después los beneficios de una novia contenta y de mente romántica. Cómprate una bolsa grande de palomitas, una golosina y una bebida, y cuando termines, ve al baño y coméntalo con todos los otros hombres que adoran las películas de Meg Ryan. 2. Me encanta pasar tiempo con tu mamá En ocasiones, la llave para entrar al corazón de una mujer es a través de su familia, aunque sean las personas más odiosas que conozcas. Vale la pena convivir con esa gente si te ganas a la chica, en especial si vas en serio en esa relación. Admite ante tu novia que, de hecho, disfrutas ir a casa de sus papás a cenar. Un hombre afortunado tendrá los mejores suegros del mundo; sin embargo, si la historia indica algo, las probabilidades de que esto ocurra son muy escasas. Por tanto, soportar los caprichos, los comentarios y la conducta de su madre se convierte en una parte importante de tu repertorio, así como tu insistencia en que la convivencia familiar es divertida. 1. Lo siento Tanto si es para escapar de una situación peligrosa como si es para cortar de tajo una discusión, estas dos pequeñas palabras pueden resultar muy útiles. Si lo usas con economía, este recurso es tu mejor ruta para convertir el ceño fruncido de tu novia en una sonrisa, si lo dices con convicción. Ella puede estar quejándose de alguna de tus idiosincrasias o por algo que dijiste y todo lo que tienes que hacer es interrumpirla, decirle “lo siento” seguido por una promesa de que cambiarás y todo estará bien, cuando menos por el momento. Esta frase debe parecerte conocida, pues es la misma que usabas cuando tu madre te regañaba por algo cuando eras niño. Como tal, esta mentira ha resistido la prueba del tiempo y aún es el arma favorita de muchos hombres afligidos.

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