Diecisiete semanas de embarazo

Diecisiete semanas de embarazo

¿Qué hay de nuevo esta semana?

Diecisiete semanas de embarazo

Tu cuerpo

Para esta semana, tu útero habrá crecido al punto en que se acerca a tu ombligo… y continuará ascendiendo, quitando de su camino a los intestinos y otros órganos para hacerse espacio para expandirse. Con el tiempo quedará apretado en ese sitio, pero eso es algo que tu cuerpo está diseñado para soportar. Un asunto allá abajo que debes saber: alrededor de esta etapa, puedes comenzar a notar un incremento en las secreciones vaginales. La descarga tiende a ser más espesa que lo normal y clara o de color lechoso; te lo aseguramos, es perfectamente normal. Desde luego, es posible contraer una infección vaginal durante el embarazo también, así que llama a tu médico si notas una descarga amarilla o sanguinolenta, percibes mal olor, comezón o irritación. De lo contrario, recuerda que esa descarga solo es parte del curso del embarazo.

Tu bebé

En este momento, a tu pequeño le brotan cejas y más cabello en su cuero cabelludo; además ha comenzado a desarrollar una capa de grasa bajo su piel. Esta le proporcionará calor muy necesario cuando nazca y salga de su hogar de 99.6 grados (la temperatura en el ambiente de tu bebé es alrededor de un grado más que tu temperatura) donde ha estado viviendo tan acogedoramente. A partir de este momento, tu bebé va a almacenar tanto de este aislamiento interno como pueda. Esta semana, el meconio (lo que será la primera defecación de tu bebé) también empieza a acumularse en su colon; son desperdicios que ha filtrado del líquido amniótico que ha tragado. Es bizarro pensarlo pero es cierto. El cordón umbilical de tu bebé también empieza a alargarse y engrosarse como respuesta a todo el rápido crecimiento que ahora ocurre. (En este punto, tu bebé y la placenta son casi del mismo tamaño.) ¡Suceden muchas cosas!

Tu vida en este momento

Qué te parece esto como excusa para comerte una enorme y jugosa hamburguesa: incluso si no has tenido deficiencia de hierro en el pasado, puede presentarse anemia durante el embarazo. Muchas vitaminas prenatales (que debes seguir tomando) incluyen este importante mineral. Pero si no es así, asegúrate de comer suficientes alimentos ricos en hierro, como carne, pescado y pollo, los cuales proporcionan el tipo de hierro que tu cuerpo utiliza de manera más eficiente; los cereales fortificados para el desayuno, los frijoles, los huevos, las nueces, los frutos deshidratados, los chícharos, las hojas verde oscuro, como las espinacas… y, sí, incluso una ocasional hamburguesa. Mejora la absorción de hierro combinando alimentos ricos en hierro con alimentos ricos en vitamina C, como frutas cítricas, tomates y pimientos morrones. Aunque es probable que la anemia no dañe a tu bebé (él absorberá lo que necesita de tu sangre), puede hacerte sentir agotada y débil. Entonces, ¡consume tu dosis diaria de 30 mg!

Mamás como yo / Desearía haberlo sabido

“Todas las madres querrán contarte su historia de parto. ¡Escucha con gentileza y luego bórralas de tu memoria! Escuché demasiadas historias horribles de parto cuando estaba embarazada de mi hijo. No sé por qué pero esas mamás sienten que es necesario asustar de muerte a las demás. ¡Mujeres a quienes ni siquiera conocía necesitaban contarme lo que les sucedió!” – newmomma2b2

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