Veintitrés semanas de embarazo

Veintitrés semanas de embarazo

¿Qué hay de nuevo esta semana?

Veintitrés semanas de embarazo

Tu cuerpo

Es probable que hayas leído que puedes aumentar alrededor de una libra por semana durante tu segundo trimestre, pero no te preocupes si aumentas un poco más o menos que eso. Tampoco te estreses si no aumentas de peso durante dos semanas y de pronto aumentas tres. ¡Tu cuerpo no es un libro! En términos realistas, no vas a aumentar precisamente una libra por semana (y si es así, llama a Guinness). Siempre que lleves una dieta saludable y tu médico no tenga preocupaciones, en realidad no importa el peso que subas o no subas o cuándo lo registre la báscula. Un detalle que quizá notes alrededor de esta semana es la hinchazón. Tu anillo de bodas puede no entrarte más en el dedo (súper común) o puedes sentir que tus tobillos y pies se inflaman y duelen al final del día, con mejoría por la mañana después del descanso nocturno. Esta condición se llama edema. Por lo regular no debes preocuparte por ello; es un efecto secundario normal de tener toda esa sangre adicional en tu cuerpo. Sin embargo, llama a tu médico si no mejora al despertar pues podría ser señal de un problema. Puedes aliviarlo mediante la limitación de la sal en tu dieta (misma que causa que retengas líquidos), si bebes mucha agua y si pones los pies en alto cuando puedas. En todo caso, es un buen hábito a adoptar en este momento porque la hinchazón tiende a intensificarse a medida que avanza tu embarazo. De igual manera, si sientes que tu anillo de bodas te aprieta, quítatelo y guárdalo en un sitio seguro hasta que nazca el bebé. Muchos obstetras tienen anécdotas de tener que cortar anillos de mujeres embarazadas que no se los quitaron a tiempo.

Tu bebé

Alrededor de esta fase los pulmones experimentarán algunos cambios importantes que prepararán a tu pequeño para respirar por primera vez por sí mismo después de nacer. Una sustancia llamada surfactante está en proceso de producción, la cual permitirá que los sacos aéreos se inflen y los pulmones se expandan por completo. Esto marca una especie de hito. En esta etapa, el bebé practica la inhalación y la exhalación (líquido amniótico en lugar de aire, por supuesto). Además de los pulmones, el páncreas de tu bebé también se desarrolla esta semana.

Tu vida en este momento

En algún momento entre las semanas 24 y 28, tu médico te realizará una prueba de glucosa para detectar señales de diabetes gestacional. De acuerdo con el March of Dimes, alrededor de cuatro por ciento de las mujeres desarrollan este trastorno del azúcar en la sangre durante el embarazo y, a pesar de que no causa daño a la madre o al bebé si se detecta y atiende a tiempo, si no se detecta puede provocar efectos de nacimiento, aborto, parto prematuro o muerte fetal. Entonces, ¿qué puedes esperar durante la prueba? Sorberás una bebida dulce que contiene cincuenta gramos de glucosa, o azúcar, y luego dejarás pasar una hora. Al pasar ese tiempo te sacarán una muestra de sangre para averiguar cómo ha procesado tu cuerpo todo ese azúcar. Si el resultado es positivo (con un nivel de azúcar mayor que 140 mg), tendrás que someterte a una prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO) que es más detallada y dura tres horas. Comienza con una medida de azúcar en la sangre en ayuno, luego tomas una bebida que contiene cien gramos de glucosa, seguida por una prueba a una, dos y tres horas. Este proceso confirmará o descartará la verdadera diabetes gestacional. Sin embargo, ten presente que incluso si obtienes un resultado positivo en el primer examen, el PTGO puede arrojar un resultado completamente normal. Si la prueba inicial es negativa, estás fuera de peligro.

Mamás como yo / Desearía haberlo sabido

“Cómo no aumentar demasiado de peso: me dije a mí misma durante mi segundo trimestre que podía aumentar alrededor de media libra por semana y en mi último trimestre alrededor de una libra por semana. Desde luego, hubo semanas cuando me excedí, entonces me propuse cuidar lo que comía la siguiente semana para emparejarme, por decirlo de alguna manera. También practiqué caminatas diarias. El desayuno y el almuerzo eran mis comidas más abundantes. En la cena comía algo ligero. También comía dos bocadillos al día. Tenía en mi trabajo bocadillos saludables (manzanas, yogurt, zanahorias) para evitar recurrir a las máquinas expendedoras. Lo mejor para mí fue llevar un registro de alimentos y asegurarme de comer frutas y verduras. Eso te ayudará a mantenerte alejada de la comida chatarra, la cual es muy fácil de conseguir cuando tienes hambre.” –jcwoita

COMENTARIOS