En este punto quizá desees adelantar el tiempo hasta las siguientes cuatro o cinco semanas, cuando todo haya terminado. Entre tu megabarriga y los problemas del embarazo, como el edema (hinchazón) y las dificultades para dormir, es probable que la vida no sea cómoda para ti. Es probable que tu útero esté justo debajo de tus costillas y tú sientes que no puedes engordar más. Aunque esta semana todavía podrías aumentar una libra, la buena noticia es que el incremento de peso llega a una meseta o se hace más lento para muchas mujeres en las semanas finales. En tu examen regular, tu médico revisará la posición del bebé y si su cabeza, nalgas o pies se presentan primero. A principios de la siguiente semana podría realizarte un examen pélvico para averiguar si tu bebé ha bajado más a tu pelvis y si tu cérvix ha comenzado a suavizarse y adelgazarse (desaparecer), además de verificar la dilatación. Pero no te desanimes si nada parece ocurrir allá abajo. No es poco común que una mujer, cuyo cérvix esté “cerrado” un día, entre en labor de parto y dé a luz al día siguiente. De igual manera, una futura mamá cuyo cérvix ha desaparecido parcialmente y tiene varios centímetros de dilatación, con un bebé colocado de cabeza, puede llegar a término a pesar de los signos de que ya está lista. ¡Nunca puede saberse!
Ahora es tiempo de elegir un pediatra. Por lo general, una vez que nace el bebé, su médico irá al hospital para revisarlo… y tú tendrás que llevarlo a su consultorio para su primera visita durante la primera semana. ¿No sabes dónde comenzar a buscar a un pediatra? Prueba pedir recomendaciones a tu obstetra o a otras mamás en quienes confíes. Si tomas una clase de parto o de cuidado del bebé, el instructor también puede ser un gran recurso para ti. Anota una lista de preguntas para formulárselas al pediatra; muchos acceden a reunirse contigo antes del nacimiento del bebé (y si no es así, tómalo como una señal). No te sientas mal si decides cambiar de médico después del alumbramiento; sucede todo el tiempo y el pediatra no se ofenderá… incluso si el nuevo médico del bebé está en el mismo consultorio.
“Para ayudar a nuestras mascotas a adaptarse al bebé, nuestro veterinario nos dijo que lleváramos una manta nueva (chica) al hospital. Envolvimos al pequeño Ian con ella durante algunas horas y luego la envié a casa con mi esposo. Él dejó la manta para que los cachorritos la exploraran y la olieran. Cuando por fin llevamos a Ian a casa, nos aseguramos de permitirles oler el asiento del automóvil antes de llevar al bebé con ellos. Les pusimos correas y yo cargué a Ian de pie. Les permitimos oler sus pies y luego poco a poco me senté con él para que los cachorros se acercaran un poco más. Lo hicieron muy bien.” –ians-mom




