February 6, 2013

¿Cómo encontrar un Príncipe Azul?

¿Cómo encontrar un Príncipe Azul?

Por la Dra. Bethany Marshall

Todas deseamos encontrar el hombre perfecto. Pero hablemos con la verdad, ¿cuántos de tus ex parecían ser fantásticos al principio y más tarde descubriste que no eran exactamente lo que imaginabas?

¡Bien, no más mujeriegos, hijos de mami u otros hombres difíciles de lidiar! La Dra. Bethany Marshall comparte sus consejos para que apliques a la hora de buscar un compañero.

Cuando lo conoces por primera vez, sea por internet, en una tienda, un bar, una escuela o en tu trabajo, debes sentir eres deseada.

Puede ser expresado por una mirada, contacto físico, un elogio, curiosidad o atención al detalle. Esto debe, dentro de un breve periodo de tiempo, ser mostrado en persona, no apenas por internet, a través de un mensaje de texto o por teléfono. Y, definitivamente, debe ser sostenido por su buena voluntad de hacer un plan para ambos y de encaminar la relación hacia el futuro.

Si él no está lo suficientemente interesado en llamarte y hacer planes, él no está muy convencido de involucrar sus emociones en una relación. Inversamente, llamadas constantes, envío de correos y mensajes de texto no es contacto verdadero. Él no puede tocarte, verte, adorarte o conocerte a través de palabras en una computadora o por teléfono.

Poco después de conocerlo, deberías descubrir que él ha alcanzado apropiadamente al menos un área en su vida.

Por ejemplo, si él fue a la universidad tiene actualmente un buen trabajo. O un auto decente. Si ha heredado el negocio de sus padres, ha aprendido a manejarlo con éxito. O si es un miembro de un equipo de béisbol, ha aprendido a ser un jugador. Sus esfuerzos continúan generando nuevas oportunidades, nuevas habilidades, nuevos desafíos o nuevas posesiones. De esa manera, él está progresando y no retrocediendo.

Si es un gran hombre, nunca hará planes para el futuro que no está dispuesto a respaldar.

Y, con certeza, no dirá: “No estoy seguro a donde va esta relación” y seguirá llamándote y teniendo sexo contigo. No enviará mensajes confusos y difíciles de interpretar. El hombre que quieres dice lo que piensa y piensa lo que dice. Las palabras que dice son sostenidas con acciones que las convalidan. Aún cuando no puede dar una garantía, la relación siempre está encaminándose al futuro. Así, nunca te encontrarás embriagada llamándolo a las dos de la mañana porque temes que él esté con otra mujer. O hallarte en una situación donde él clama desear casarse contigo, pero eres la única planeando la boda y pagando la comida de la ceremonia.

Si estás involucrada en la relación correcta, sentirás que todo es recíproco y mutuo.

¿Cuándo ofrece apoyo emocional, es agradecido? ¿Te sorprende entregándote algo especial, aunque sea pequeño? ¿O recordando tu bebida preferida? ¿Sientes que lo que él da es tan valioso y significativo como lo que tú ofreces? Por ejemplo, si tú reservas un sábado por la noche, ¿planeará un entretenimiento que sea agradable para ambos? Si tu auto se malogra, ¿pasará a recogerte? Si tienes un problema, ¿te ayudará? ¿Es tan devoto a ti como tú lo eres a él? Las relaciones sanas están basadas en un mutuo dar y recibir. Y lo que se da y se recibe debe sentirse de similar valor. Si lo único que estás recibiendo de esta relación son mensajes de texto o correos electrónicos, planes ocasionales o la seguridad de que no estarás sola una noche de sábado, no estás obteniendo lo que necesitas.

Si es el hombre adecuado para ti, tendrá buenos amigos y te gustará quién es él cuando está con ellos.

Sea que esté en un bar, en una fiesta deportiva o se esté lanzando como político, estás segura que es el hombre que conoces y amas, cuando estás a su lado o lejos de él. Cuando está fuera de tu vista, él no se voltea a ver a otra mujer. Por ejemplo, como lo hace un jugador o un imbécil. Por el contrario, cuando lo presentas con tus amigas, sabes que será encantador y divertido, que te complementará en vez de desmoralizarte.

Si él es un gran hombre, le gustarás por quién eres.

Aunque tengas un mal día o digas algo que no le agrada, su adoración seguirá constante y su opinión respecto a ti seguirá siendo la misma. Debes estar alerta de aquellos hombres que cambian su opinión acerca de ti todo el tiempo. Por ejemplo, te vistes de cierta manera y rechaza abrazarte o elogiarte. O subes de peso y deja de tener sexo contigo. ¿Siente placer de verte cuando te ves sexy en jeans de corte bajo o después de haber salido recién de la cama? ¿Pasa el tiempo con tu familia porque sabe que eres parte de ella? ¿Se interesa en tu espiritualidad? ¿O sientes que debes reprimir tu personalidad para tener su aprobación? Aún cuando se trata de sus preferencias sexuales, deberías sentirte libre de revelarte sin temor de perder su afecto.

Un verdadero príncipe nunca te verá como incondicionalmente mala o te hará sentir terrible.

Incluso en medio de una discusión, él podrá ver lo bueno y lo malo en ti. Por ejemplo, no permanecerá enojado una vez que la discusión ha terminado. Y él continuará sus actividades en vez de aferrarse a las malas sensaciones o suspicacias. Él te ama y te ve como una buena persona, sin importar nada más. Y él nunca rechazaría llamarte, ser agradable o salir fuera sin rápidamente volver, simplemente porque comparte sus preocupaciones contigo.

Un gran hombre tiene una curva de aprendizaje.

Por ejemplo, si le dices que necesitas más tiempo para estar juntos o que necesitas que deje de hacer algo que es desagradable, él cambiará su comportamiento porque te ama y no desea perderte. Él está dispuesto a aprender de sus errores y a modificar sus acciones. Por ejemplo, si él comienza una amistad coqueteando con una muchacha y le dices que eso está creando un problema, él se preocupará por tus sentimientos y ofrecerá una solución. Cuando discuten los obstáculos en la relación, él trabajará para solucionarlos. Él nunca admitiría un problema de abuso de sustancias y luego rechazaría tratarla. O que convenga apropiadamente a separarse de su madre (a quién no le gustas) pero luego regrese al nido maternal.

Si él es para ti, buscará sus propias soluciones.

Por ejemplo, si él tiene un problema buscará la ayuda de otros, encontrará recursos, tendrá una conversación, asistirá a una terapia, asistirá a un programa de doce pasos o cualquier cosa que le ayude a acercarse a los cambios que necesita realizar. (No sería mala idea que le des este libro. No, espera. ¡Haz que compre su propia copia!). El orgullo, la holgazanería o la terquedad pequeños no le impedirán tomar las medidas que necesita para tener una relación plena contigo.

Un gran hombre no intentará tener poder sobre ti.

Él no te dejará preguntándote dónde está y qué está haciendo. O dejarte colgada sólo para demostrar una posición. O hacerte sentir que tienes que desaparecer por algunos días para recuperar la energía que tuviste una vez. Aún cuando tenga más dinero, estatus y poder, él no te hará sentir que no serías nada sin él. Un gran hombre está dispuesto a tomarte en consideración en vez de alejarte. Está dispuesto a escuchar, satisfacer tus necesidades e incluirte en la toma de decisiones mutuas. Porque tú importas, él no desea tener influencia o control indebido sobre ti. Y él puede estar seguro de que es amado, aun cuando no está a cargo. Cuando se trata de quién cuida a quien y quién toma las decisiones y quién dice la última palabra, está dispuesto a negociar (porque realmente, todo en la vida está compuesto de pequeños “lleguemos a un acuerdo”).

 

¿Te gustaron los consejos? ¿Ya encontraste a tu príncipe azul? Cuéntanos.