Cómo elegir la mejor escuela

Cómo elegir la mejor escuela
¿En qué me baso? Escuela pública vs privada
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Tu bebé ya superó todas las etapas de la primera infancia, ¡y ahora ya es un hombrecito o mujercita que debe partir a la escuela! El tiempo se fue volando, ¿no es cierto? Ese bebé que no hace mucho aprendió a hablar está a punto de convertirse en un estudiante regular y de dar inicio a su larga vida académica. ¿Cuáles son los factores a considerar?

En resumen, tres aspectos entran en juego en esta decisión: la economía familiar, las facultades del menor y las preferencias de los padres.

Antes que otra cosa, papá y mamá deben sentarse y hacer cuentas. La primera consideración es si el presupuesto familiar permite pagar una escuela privada. Los asesores financieros recomiendan que, en promedio, el gasto escolar total de los hijos no exceda 17% de los ingresos familiares para no meter en aprietos a los papás, sobre todo si pagan renta o hipoteca de su vivienda (cuyo monto, por cierto, no debe ser mayor que 33% del dinero que entra a la casa).

Si los padres desean que sus pequeños asistan a escuelas privadas y tienen la posibilidad de cubrir los costos, lo recomendable es reducir las opciones a aquellas que, como ya dijimos, cubran las expectativas de la familia y las necesidades de cada uno de sus hijos. Entre otras preguntas, papá y mamá deben formularse las siguientes: ¿El niño o niña requiere educación especial? ¿Nos importa que la educación sea bilingüe y multicultural? ¿La escuela deberá poner énfasis en el deporte y el arte? ¿Cuánta importancia le otorgamos al prestigio de la institución? ¿Qué tipo de enseñanza queremos para los niños?

Este último punto es de gran relevancia pues dependerá de la personalidad de cada hijo y de la educación que recibe en casa. Quizás a los papás les parezca ideal la educación basada en actividades dirigidas por el niño, como en el método Montessori, pero puede ocurrir que el pequeño requiera más estructura y disciplina y entonces sea más conveniente una escuela más estricta.

Si, por ejemplo, el menor tiene predisposición y gusto por el arte o los deportes, un ambiente propicio puede ayudarlo a desarrollar esas capacidades. Si el pequeño es un genio científico en ciernes, ¿no es conveniente colocarlo donde mejor pueda florecer? Y, desde luego, no podemos regular todos los aspectos de las relaciones que los niños establecerán en su ambiente escolar, pero sí podemos seleccionar algunas directrices, como un ambiente multicultural.

Platica con otros papás, escucha con atención y haz preguntas. Sin miedo. ¡Todos lo hemos hecho! A fin de cuentas, nos referimos a la formación básica de nuestros hijos y no hay nada más importante. Observa también a los hijos de esas parejas. ¿Son niños activos, felices, integrados, educados, sociables, confiados, adaptados, expresivos? ¿Su nivel de conocimientos es coherente con su etapa de desarrollo? ¿Les gusta su escuela, sus amigos, sus maestros?

La misma escuela proporciona datos valiosos en forma de listas oficiales que califican la calidad académica de cada una dentro de la localidad y las ordena por rangos. ¡Ah! ¡Punto importante! No te compliques la vida y procura que la escuela de tus hijos quede cerca de tu casa o trabajo. Ya no están los tiempos para atravesar media ciudad a diario para llevarlos y traerlos.

En todo caso, una vez tomada la decisión, con frecuencia platica con tus hijos para saber cómo se sienten en su entorno académico, si es el ideal para explotar todas sus potencialidades y si tu pequeño se siente parte de ese microcosmos social donde invierte muchas horas por semana y aprende a desarrollarse fuera de casa.

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