Al igual que los adultos, a los niños les da un poco de hambre a media mañana o media tarde, en horas que no son propicias para una comida formal. Si tus pequeños tienen entre 1 y 5 años de edad, estas sugerencias pueden resultarte muy útiles para aplacar su hambre y, al mismo tiempo, apoyar su desarrollo con una buena nutrición.
Ten presente que los bocadillos no deberán interrumpir la actividad que tus hijos realicen al momento de comerlos; por tanto, deben ser prácticos y no requerir cubiertos o platos. Si el juego o el estudio pueden continuar mientras el niño come, el bocadillo es perfecto. También lo es si es fácil de comer en la escuela y durante los traslados en automóvil o a pie.
La primera recomendación, desde luego, es poner a disposición de tus hijos una variedad de frutas y verduras de la estación. Lo único que hay que hacer es lavarlas bien y listo. Algunas pueden comerse tal como están, como la manzana, la pera, las ciruelas y las uvas, y a otras es necesario pelarlas, como el plátano, la naranja o la mandarina, y hasta ellos mismos pueden hacerlo.
Si dispones de más tiempo, puedes preparar una fuente con palitos de zanahoria, apio, pepino y jícama con jugo de limón. ¿Has probado los calabacines crudos con un poco de yogurt? ¡Son deliciosos y de sabrosa consistencia!
Ahora que está tan vigente la preocupación por el sobrepeso y la diabetes, en muchos hogares se ha eliminado el consumo de pan. Lo cierto es que el pan es rico en contenido calórico, necesario para el crecimiento y la energía de los niños, además de aportar fibras. Si tu opción son los emparedados, lo recomendable es prepararlos con panes integrales y jamón de pavo bajo en sales, queso, verduras asadas (la berenjena es suculenta) o mermeladas naturales, sin conservadores ni azúcar adicionada. De preferencia olvida la mantequilla o margarina, porque tus hijos no requieren excesos de grasa. ¡Un pequeño bagel relleno de atún al agua o de queso crema y rebanadas de durazno provocarán aplausos!
También puedes adaptar las botanas “adultas” para los niños: el clásico trocito de queso envuelto en una rebanada fina de jamón es exquisito pero evita los palillos, pues tus hijos pueden lastimarse. Esta combinación es rica con un triángulo de piña sobre una galleta de salvado. ¡Un bocadillo fácil que contiene proteínas, lácteos, vitaminas, fibras y minerales!
Si se te antoja preparar bocadillos más elaborados, presta atención a esta receta: revuelve espinacas, huevo, sal, arroz cocido y un poco de pan molido. Mezcla hasta obtener una masa homogénea y luego moldea unas hamburguesitas del tamaño de la palma de tu mano. Fríelas en aceite vegetal y listo. Tus hijos pueden comerlas calientes o frías, ¿y ya te fijaste en todos los alimentos que contienen?
Si a tus hijos les gusta el aguacate, ¡prepárales un guacamole! Muele la pulpa madura con un poco de sal, cebolla picada, unas gotas de limón y, si quieres, jitomate y cilantro picados. Si lo pones a su alcance con palitos de pan o galletas saladas, ¡desaparecerá en un instante! Considera que el aguacate aporta grasas vegetales esenciales, vitaminas, proteínas, minerales y antioxidantes. Otra variante es partir jitomates pequeños (saladet o incluso cherry), quitarles la pulpa y rellenarlos con el guacamole y un trocito de queso fresco o panela como corona. Lo mismo puedes hacer con un pepino cortado a la mitad y sin semillas.
Si tus hijos apetecen algo dulce, puedes preparar gelatinas de sabores y servirlas con yogurt o con trozos de diferentes frutas. Cuida que el recipiente sea irrompible y portátil. Lo bueno de la gelatina es que se conserva bien en la nevera y puede rendirte varios días, además de contener proteínas, colágeno y sales minerales que se enriquecen con las propiedades del yogurt y las frutas. ¿Quieres más? ¡Agrega pasitas, nueces, almendras, semillas de girasol o de calabaza sobre el yogurt, molidas o enteras!
¿Qué tal aprovechar los sobrantes de comida? Toma una hoja grande, lavada y desinfectada de lechuga, colócale al centro un poco de ensalada fría de pollo, agrega una cucharadita de mayonesa o de salsa de soya y enrolla la hoja de lechuga como si fuera un taco. Luego córtala en rebanadas de tres pulgadas y ya tienes un exquisito y fresco bocadillo para una tarde de calor.
Como puedes ver, tu creatividad es el ingrediente principal de estos bocadillos y tus hijos pueden comerlos con toda confianza, sin temor a que se les quite el apetito para la siguiente comida formal. ¡Se trata de "golosinas” nutritivas, naturales y de muy buen sabor!










