La cena con el jefe, la comida con el cliente. ¿Me voy yo y tú te quedas? "No, tú te quedas y yo me voy". En los hogares modernos, donde ambos padres trabajan y llegan a tener sus propios compromisos laborales y personales, resulta indispensable contar con una baby sitter. Hoy en día, es tan necesaria como el teléfono móvil, y casi todos conocemos alguna. Esa persona, por algunas horas, se hará cargo de tu tesoro más preciado: ¡tus hijos!
¿Y cómo elegir una buena baby sitter? Lo ideal es que sea recomendada por tus familiares o amigos, que puedan darte referencias de su trabajo y personalidad antes de que la dejes entrar a tu casa. Si recurres a una agencia, también solicita recomendaciones e infórmate lo más posible sobre la reputación de la empresa.
La primera vez, cuando menos, cita a la baby sitter un poco antes de que tengas que salir para conocerla un poco. Ese tiempo será valioso para saber sus antecedentes generales, su manera de imponer autoridad y sus recursos para entretener a tus diablillos. ¿Sabe leer cuentos? ¿Puede ayudarlos con la tarea? ¿Le gustan los rompecabezas o los juegos de mesa?
Permite que la baby sitter conviva un poco con tus hijos antes de marcharte, para ver cómo se desenvuelve. Aprovecha para observar si es amable, divertida, limpia y si tus hijos confían en ella. La confianza de tus hijos es un buen parámetro que indica si esa persona es la adecuada para cuidarlos, pues su instinto es puro y veraz. Además, es conveniente que ellos también la conozcan para que no se asusten si despiertan por la noche y los atiende un rostro desconocido. Recuerda que los niños necesitan sentirse protegidos, en especial si los papás no están en casa, así que verifica si esa persona les brinda esa seguridad. Reserva unos minutos para mostrarle dónde guardas lo que pudiera necesitar en tu ausencia (botiquín, teléfonos, pañales, etc) y para darle instrucciones sobre lo que esperas que haga: ¿dará de cenar a tus hijos?, ¿los bañará?, ¿hará la tarea escolar con ellos?, ¿debe dar medicamento a alguno y a qué hora?, ¿debe reportarse contigo en algún momento?
Es importante ser específicos en cuanto a la disciplina y las costumbres de tu familia. La baby sitter no debe transgredir ninguna norma de tu casa, asegúrate que las conozca y comprenda. De ser necesario, haz una lista de los puntos que sean más importantes y colócala en un lugar visible. Por ejemplo: si tus hijos deben ir a la cama en un horario específico o no tienen permitido comer golosinas después de la cena, la baby sitter debe apegarse a esas normas. Asimismo, los niños deben respetarla como a cualquier otro adulto y tener claro que hay que obedecerla.
Tan pronto tengas oportunidad, platica con tus hijos y pregúntales cómo se sintieron con la baby sitter, qué hicieron y a qué jugaron. Explora un poco más sus sentimientos: ¿les agrada?, ¿se sienten seguros y protegidos?, ¿confían en ella?, ¿cómo se sienten con ella?, y en especial: ¿les gustaría que volviera a cuidarlos? Así podrás evaluar si el ambiente en tu casa conserva la armonía cuando tú no estás y tus hijos sabrán que su bienestar es muy importante para ti.
Si es posible, procura que la misma persona atienda a tus hijos en tu ausencia. Esta precaución incrementa los lazos de seguridad, aprecio y confianza entre la baby sitter y los niños, además de que ella los conocerá mejor y sabrá responder a sus necesidades.
Cuando la baby sitter se integra sin dificultades a la dinámica familiar, los padres pueden partir tranquilos y disfrutar la velada. Como dice un amigo: “Ya sé que le pago cuatro horas de trabajo a la baby sitter cada fin de semana para que se duerma en mi sofá mientras salgo a cenar con mi esposa. No importa. Esa persona dormida en mi sala conoce a nuestros hijos y los cuida como si fueran suyos. Eso nos permite ser una pareja, además de ser papás”.










