-
¡Socorro, un adolescente!Decía una mamá sobre su hijo, en tono de broma: “Qué bueno que conocí a mi hijo cuando era bebé, así pude enamorarme de él. Si hubiera nacido adolescente, no sé qué hubiera hecho con él”. -
¡Socorro, un adolescente!Como padres de adolescentes conocemos el desconcierto que implica convivir con una persona que de pronto nos resulta extraña. Calma, esa etapa: termina… tarde o temprano. -
¡Socorro, un adolescente!Primero que todo, no dejes de vigilarlo de cerca. Quizá tu adolescente no sea muy comunicativo y no se abra mucho a conversar contigo. No importa. Obsérvalo siempre: ¿Cómo son sus amigos? -
¡Socorro, un adolescente!¿Cuáles son sus pasatiempos? ¿Cómo va su rendimiento escolar? ¿Qué música y películas prefiere? Sé discreto y respeta su privacidad, eso sí, pero procura tener sobre él un ojo atento todo el tiempo. -
¡Socorro, un adolescente!La adolescencia es terreno fértil para la experimentación de situaciones que pueden resultar peligrosas (adicciones, sexualidad, enfermedades, delitos) y afectar su vida entera. -
¡Socorro, un adolescente!Los adolescentes aborrecen la idea de que alguien más los controle, en especial cualquier figura de autoridad. Por eso recomendamos que seas discreto pero firme. -
¡Socorro, un adolescente!El adolescente, buscará cualquier debilidad que tengas para salirse con la suya y transgredir los límites. Siempre ten presente que en esa relación, el adulto eres tú. -
¡Socorro, un adolescente!Los adolescentes utilizan su aspecto como un medio para expresarse, definirse como individuos e integrarse a un grupo. Tu tarea como papá o mamá es encontrar un equilibrio. -
¡Socorro, un adolescente!Quizá permitas que tu hija se pinte el cabello del color que le plazca pero no que se vista inadecuadamente, o que tu hijo vista como vagabundo, antes de que se tatúe o se perfore la piel. -
¡Socorro, un adolescente!En la mayoría de los libros para padres se recomienda establecer una constante comunicación con los hijos adolescentes, pero la práctica demuestra que en ocasiones es casi imposible porque los jóvenes se vuelven callados e inexpresivos. -
¡Socorro, un adolescente!A veces para ellos cualquier compañía es preferible que la tuya, ¡y no es personal! Sin embargo, esos adolescentes encerrados en sí mismos deben poder acudir a sus padres cuando lo necesiten -
¡Socorro, un adolescente!Esos vínculos se establecen desde la infancia. Si tus hijos confiaron en ti desde bebés, lo harán en todas sus etapas de desarrollo. confiarán más en sus padres si estos predican con el ejemplo -
¡Socorro, un adolescente!Esos valores guiarán las decisiones de los adolescentes, incluso en las situaciones más confusas o tentadoras. Y recuerda: ¡los amas y la adolescencia no es para siempre!
COMENTARIOS






