July 19, 2012

La suegra como la nana: ¿Funciona?

La suegra como la nana: ¿Funciona?

¿Eres una mamá primeriza que se preparara para regresar a la fuerza laboral?

 

Tomar decisiones acerca del cuidado de tu bebé mientras estás en tu trabajo puede ser increíblemente difícil. Algunos padres deciden acudir directamente con sus padres o suegros para que ayuden con el cuidado del bebé. ¿Será que este tipo de arreglo en verdad funciona y es realmente la mejor decisión para tu familia?

 

Es posible que estés a punto de entrar a un aprieto. Aunque tu mamá o la mamá de tu pareja sean una autoridad en la crianza de sus propios hijos, tú y tu pareja son las autoridades paternas para tu hijo. Existe potencial para el conflicto y la competencia entre ustedes tres y capaz se pueda generar problemas.

 

Puede resultar útil explorar tus expectativas con tu pareja para determinar si es una estrategia realista al utilizar a la familia como provisora primaria para cuidar a tus hijos. Mucho puede depender de la naturaleza de tu relación actual con esa persona a quien estás considerando. ¿Sientes que ustedes dos han trabajado bien juntas en el pasado y que han resuelto las diferencias que pueden haberse presentado? ¿Hay oportunidad para opiniones distintas en sus interacciones?

 

Las preguntas claves a responder con el fin de determinar la probabilidad de éxito de esta opción son:

 

1) ¿La persona elegida para cuidar a tu hijo estará dispuesta a respetar su autoridad?, y 2) Si se presentan diferencias, ¿es probable que sea capaz de cambiar lo suficiente para satisfacer tus expectativas?

 

Si después de conversar con tu pareja, y ambos sienten que la persona a quien están considerando respeta la autoridad de ustedes como padres y puede ceder a sus requerimientos paternos, a pesar de tener una opinión distinta, sin duda inténtenlo. Pero no lo hagas sola. Hablen con la persona que cuidará al bebé para llegar a un acuerdo. Si piensan en traer a tu suegra para que ayude, recuerda que su vínculo con su hijo precede a tu relación con ella. Ella puede ser más capaz de escuchar tus necesidades y solicitudes si provienen de su hijo y de ti. Expresa cualquier preocupación que puedas tener de una manera respetuosa y gentil, pero firme.

 

Permite que la nana de tu bebé sepa que, aunque tú respetas el modo en que crióa sus propios hijos, ahora deseas seguir el estilo de crianza que tú y tu pareja han elegido juntos. Establece que tu meta es alcanzar una transición consistente y suave para tu hijo. Haz que lo tres coincidan en la misma meta. Habla en un tono de cooperación y solicita sus sugerencias y consejos. Si la discusión comienza a mostrar señales de conflicto, sólo reconoce las diferencias en el estilo de crianza y regresa al propósito principal de hacer “la transición más suave” posible para tu hijo.

 

Durante la conversación asegúrate de admirar las maneras como ella haya criado a sus hijos y las cualidades “especiales” que existan en su relación con su hijo. Expresa admiración por su generosidad de espíritu, pero no sientas temor de darle indicaciones a seguir en cuanto al cuidado de tu bebé.

 

Explica las maneras como tu bebé está acostumbrado a recibir atención. No evites los conflictos que sabes que existen entre su estilo de crianza y el tuyo propio, pero no te excedas. Simplemente acepta que son diferentes tiempos, personalidades y modos de pensar. No restes valor a sus opiniones, pero deja muy claro las necesidades de tu bebé.

 

Es tu deber y responsabilidad como madre defender el bienestar de tu hijo. No te limites en dar indicaciones claras sobre su cuidado. Entrégale a la persona a quien le confiarás a tu bebé las “herramientas” necesarias para proporcionar el cuidado al cual está acostumbrado tu pequeño. Por ejemplo, si tú cargas a tu bebé en un cabestrillo o portabebés, ayúdala a probarlo y acostumbrarse a ello para que pueda utilizarlo si lo necesita. Ella puede estar más dispuesta que lo que tú crees a hacer las cosas de manera distinta para tu bebé, porque entenderá que tus opciones simplificará su trabajo.

 

La maternidad está repleta de sentimientos primitivos. Cuando incluyes a tu familia para que te ayude con el cuidado de tu hijo, es posible que sientas que critican tu estilo de crianza. También puedes ser vulnerable a heridas emocionales si algún familiar no respeta tus puntos de vista. ¡Solo ten presente esta posibilidad y recuerda mantener abierta la comunicación!

 

¿Has pensado en dejar a tu bebé al cuidado de tu suegra? ¿Cómo es tu relación con ella?

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