Tu bebé de una semana

Tu bebé de una semana

¿Sabías que tu bebé ya tiene un sentido bien desarrollado del gusto y el olfato?

Tu bebé de una semana

Tu bebé

¡Lo lograste! ¿Lo ves? El parto no fue tan malo, ¿o sí? ¡Y ahora eres mamá! ¿Acaso tu bebé no es la criatura más increíble que has visto en tu vida? Tan pequeño, tan real y tan absolutamente dependiente. Pero he aquí un secreto: incluso ahora, tu bebé puede comunicarte sus necesidades. Te sorprenderá que en poco tiempo serás capaz de detectar sus sutiles (y no sutiles) claves que señalan que está hambriento, cansado, quiere interactuar, quiere que lo cargues o que lo dejes en paz. Hasta entonces, todo es cuestión de prueba y error: cuando llore, revisa la lista de problemas potenciales (mojado, con gases, sobre-estimulado, hambriento, cansado, etcétera) para averiguar si puedes hacerlo feliz.

No te preocupes si tu bebé no se parece en nada a los bebés que ves por televisión. Los recién nacidos reales nunca lo hacen. Algunos tienen párpados hinchados o los pechos, testículos o vaginas crecidos. Los recién nacidos también pueden tener una capa de vello en algunas partes o en todo el cuerpo (no te preocupes, se caerá en unas cuantas semanas). Los bebés también crecen y cambian con increíble rapidez, así que tómale muchas fotografías para capturar estos primeros momentos y días.

No exageres con los baños por el momento. Es importante mantener el cordón umbilical de tu bebé limpio y seco hasta que se caiga. Una limpieza rápida con una toalla húmeda (evitando el área del ombligo) es lo único que se necesita. Si el cordón umbilical se moja, no te preocupes: solo sécalo.

Si tu varoncito fue circunciso, asegúrate de seguir todas las instrucciones de su médico. Algunos bebés tendrán un anillo de plástico que se queda alrededor de la cabeza del pene. Si es así, no lo toques; deberá soltarse por sí mismo en una semana o diez días. Si no hay anillo, aplica una fresca capa de gel de petrolato o ungüento antibiótico con cada cambio de pañal.

Tu vida

¡Ni hablemos de huracanes! ¡En un momento estás embarazada y al siguiente está esta cosita llorona y hambrienta que llega a casa contigo! Es probable que tu vida haya cambiado más en las pasadas semanas que en cualquier otro momento de tu pasado, así que no tendrás todo bajo control en un buen tiempo. ¿Te sientes abrumada? ¡Eres normal! ¿Tienes amigos o familiares que se hayan ofrecido a ir a tu casa a ayudarte? ¡Diles que sí! Pueden preparar la cena, lavar la ropa, llevar a pasear al perro… un montón de cosas para mantenerlos ocupados estos días. En este momento, tu meta deberá ser dar a tu cuerpo el descanso y el cuidado que necesita para sanar.

Y hablando de sanar… si te hicieron una episiotomía o sufriste un desgarre, es probable que sientas ardor durante un tiempo. El ibuprofeno puede ayudarte y también los baños de asiento. Nuestro video Healing After Birth te informará los detalles específicos. Si te hicieron cesárea, observa el área de la incisión para detectar rubor, inflamación o secreción, lo cual podría ser una señal de infección.

Es probable que las mamás en lactancia experimenten cierta congestión en los pechos alrededor del tercer o cuarto día. Cuando la congestión es severa, puedes sentir que tus pechos están duros como piedras y que hasta tus areolas están firmes. Esto dificulta que tu bebé se sujete a tu pecho y, aunque lo logre, quizá se le complique extraer tu leche. La congestión puede ser incómoda para ti y frustrante para el bebé, pero en realidad es una señal de que tu cuerpo produce mucha leche. Si en verdad estás muy incómoda, intenta extraer suficiente leche para aliviar la presión. Si tienes cualquier problema con la lactancia, llama a tu médico o a tu consultor en lactancia de inmediato.

Mamás como yo

Cuidado umbilical: Solo déjalo como está. En todo caso, esas son las recomendaciones del hospital. El único momento cuando debes preocuparte es si detectas rubor, irritación o pus, o si percibes un olor desagradable. Eso significa que está infectado.

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