Tu bebé de 26 semanas

Tu bebé de 26 semanas

Tu bebé comineza a socializar

Tu bebé de 26 semanas

Tu bebé

¡Ni hablemos de una explosión de desarrollo! Tu bebé está adquiriendo habilidades motrices, de lenguaje y sociales a un ritmo acelerado. ¡Cada día contiene un nuevo logro… o dos o tres!

Para este momento, la mayoría de los bebés pueden comprender cuando menos algunas palabras, aunque pasarán meses antes de que sostengas una conversación en forma con él. Las palabras aún son complicadas (¡hay demasiadas!), de manera que tu bebé depende del contexto emocional para establecer significados. Esta es una manera elegante de decir que responde a tus emociones casi tanto, si no es que más, que a las palabras mismas. Compruébalo: la siguiente ves que tu bebé quiera tomar tu teléfono celular, di “¡No!” con voz firme y fuerte. Con toda probabilidad se sobresaltará y te mirará; incluso puede romper en llanto. En otra ocasión di “¡No!” con voz cálida y amigable (imagina que le muestras un cachorrito). Quizá se interrumpa y te mire, pero es probable que, en lugar del llanto, tenga una sonrisa curiosa en el rostro.

No te preocupes si tu bebé parece “quedarse atrás” en cuanto a adquisición del lenguaje. Algunos bebés se concentran primero en su desarrollo motriz. Si tu bebé puede jalarse con los muebles para levantarse –una habilidad que no suele desarrollarse sino hasta pasado el primer año de vida-, puede ser que solo prefiera enfocarse en sus habilidades motrices e invierta horas en intentar atrapar motas de polvo en el piso de la sala. Con el tiempo, todo ocurrirá. Y con el tiempo, tu bebé hablará y se pondrá de pie y socializará. Por ahora, apoya su patrón único de desarrollo. Ofrécele muchas oportunidades para moverse, jugar y hablar.

¿Cómo come tu bebé? A pesar de que la mayoría de los pediatras recomiendan cereal fortificado con hierro como la primera comida para el bebé, algunos padres comienzan con comida molida de fácil digestión, como plátano o aguacate. El cereal, en cualquier caso, debe ser una parte regular de la dieta de un bebé; por lo regular los infantes agotan sus reservas de hierro en los primeros seis meses de vida, así que el hierro adicional en un cereal fortificado con hierro será una bendición para tu pequeño. Una vez que haya probado el cereal y la fruta, llega el momento de los vegetales. Algunos expertos y padres recomiendan los vegetales amarillos (zanahorias, camotes y calabacines) antes que los verdes (chícharos, ejotes) porque en general los bebés prefieren el sabor naturalmente dulce de los vegetales amarillos. Otros expertos y padres recomiendan comenzar con los vegetales verdes, pues piensan que es mejor introducir sabores más fuertes antes que el bebé espere lo dulce. Vale la pena destacar un hecho: dar pecho expone a tu bebé a una variedad de sabores a través de tu leche; por tanto, un bebé alimentado con leche materna tiene más probabilidades de aceptar alimentos que su madre come con frecuencia. Sin importar los alimentos que elijas, introdúcelos uno por uno, espera algunos días antes de introducir un nuevo alimento y busca cualquier señal de reacción alérgica, como una erupción, llanto inexplicable o cambio en las heces. Si sospechas una reacción, llama de inmediato a tu médico.

Tu vida

¿Quiénes son tus modelos a seguir como mamá? A pesar de que gran parte de la maternidad es instintiva (el bebé llora, el pecho se inflama, alimentas al bebé), todas nosotras aprendemos de las mujeres que nos rodean. Piensa en esto: tu experiencia con tu madre ha dado forma a tu maternidad, de una u otra manera. Si crees que tu mamá es grandiosa, es probable que te esfuerces por ser como ella. Si, por el contrario, no fue tan grandiosa, es probable que ya te hayas jurado hacer las cosas de manera distinta.

También aprendes de tus amigas mamás. ¿Quién mejor para preguntarle sobre los pañales de tela que otra mamá que ha estado en esa situación y lo ha hecho? Incluso las cosas sencillas, como convivir con otra mamá mientras ella da pecho a su bebé sin empacho alguno en el parque, pueden causarte una gran impresión.

Para ser una mejor mamá, rodéate de mamás a quienes admires. Obsérvalas. Aprende de ellas. Hazles preguntas. Adopta sus consejos y trucos, modificándolos para adaptarlos a tu familia y a tu vida.

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