Tu bebé de 29 semanas

Tu bebé de 29 semanas

Tiene que tenerte cerca

Tu bebé de 29 semanas

Tu bebé

Si tu bebé no llora cuando lo dejas con una niñera, puede comenzar pronto a hacerlo. Sin embargo, por difícil que sea ver llorar a tu bebé, la ansiedad de separación es, en realidad, una señal de desarrollo cognitivo. Tu bebé ahora ha formado una imagen mental de ti y comprende que eres una parte muy importante de su vida; tan importante, de hecho, que siente temor cuando no te ve.

En parte a eso se debe que revise si estás allí cada tantos minutos. ¿Has notado que juega un rato con sus juguetes y luego gatea para ir a saludarte o te llama? ¡Es porque quiere asegurarse de que aún estás cerca! Tomarte unos minutos de tu tiempo para hacerle cosquillas o para hablarle lo recarga para otra ronda de exploración a solas… ¡y te libera para explorar Internet!

Quizá también notes que tu bebé se apega a su sábana favorita o muñeco de peluche. ¡Algunos bebés incluso sacan las piyamas de su mamá de la canasta de ropa sucia! Los objetos de seguridad (ya sea una sábana, un animal de peluche o tus camisones de seda) le recuerdan a tu hijo a ti y lo ayudan a sentirse seguro cuando no estás cerca. Entonces que no te preocupe su apego a un insignificante pedazo de tela. Lo dejará en un par de años, cuando se sienta seguro.

Los bebés a esta edad están fascinados con el movimiento. Les encanta ver objetos móviles y adoran lograr que las cosas sucedan. (¿Te sorprende que la mayoría de los chícharos terminen en el suelo?) Por diversión, intenta construir una simple torre de bloques e invita a tu bebé a derribarla. ¡Querrá repetirlo una y otra y otra vez!

Y hablando de movimiento… ¿tu pequeño ha intentado ponerse de pie? A los ocho meses de edad, la mayoría de los bebés pueden estar de pie con apoyo, pero algunos bebés muy motivados ya han dominado el arte de jalarse para erguirse. Si el tuyo no lo ha hecho, no te preocupes. Solo la mitad de los bebés pueden jalarse de los muebles para pararse a los nueve meses de edad.

Tu vida

¿Ya has intentado llevar a tu bebé a comer fuera de casa? No es tan fácil como lo fue en su etapa de recién nacido, cuando se dormía en su asiento del automóvil durante toda la comida, pero es posible. La clave es la preparación.

Haz tu tarea. Algunos restaurantes son adecuados para familias con niños; otros no lo son. Si te mueres por ir al nuevo restaurante de moda con ese chef fabuloso, contrata a una niñera y planea una cita nocturna con tu esposo. Si tienes en mente algo menos sofisticado, llama al restaurante (o platica con tus amigas mamás) para preguntar sobre sus instalaciones. Pregunta si tienen sillas altas. Si no, o si les molesta tu pregunta, es probable que no sea un buen lugar para tu bebé.

Después, planea tus noches alrededor de tu bebé. (Créenos: tu vida será mucho más fácil si lo haces.) Empaca una pañalera con toallitas húmedas, biberones, cucharas para bebé, alimento para bebé y uno o dos juguetes silenciosos. Sal temprano; no llegues a la hora pico de la cena ni esperes una recepción festiva. Sé extra amable con los meseros. Sí, tu bebé es lindo pero también es una máquina humana de desorden. Agradece al personal por su ayuda y asegúrate de dejar una propina generosa.

Sé consciente también de los demás comensales. Si tu bebé comienza a quejarse, distráelo o sácalo del restaurante. No esperes una larga sobremesa. Si tu bebé aún está contento, por favor, quédate. Pero si está inquieto o se retuerce, quizá sea hora de partir. Empaca tus cosas y date una palmadita en la espalda.

Mamás como yo

Yo recomendaría hacer muchos Kegels al día para fortalecer el área. Mi partera también recomienda masajear el área con aceite de onagra. Ella le recuerda a mi amado esposo que lo haga en todas las visitas. También, de acuerdo con las investigaciones, parece que es MUCHO mejor el desgarre natural que una episiotomía. Los desgarres naturales sanan más pronto que cuando te cortan. –kylaplusone

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