Tu bebé de 50 semanas

Tu bebé de 50 semanas

Está desarrollando un sentido de empatía

Tu bebé de 50 semanas

Tu bebé

¿Has notado que tu bebé cuida a una muñeca o a un muñeco de peluche? En caso de que así sea, ¡felicítate! Los bebés aprenden la conducta de cuidar de las personas que los cuidan, así que si tu bebé palmea gentilmente a su perro de peluche en la espalda para consolarlo después de caerse al suelo, puedes estar segura de que lo aprendió de ti. Los bebés de esta edad son excelentes imitadores y también están desarrollando un sentido de empatía. ¿Alguna vez has notado la expresión de preocupación que cruza por el rostro de tu bebé cuando escucha llorar a otro bebé? Es porque reconoce que un llanto es un clamor de ayuda. Ahora, es posible que se acerque e intente consolar al otro bebé. Tierno, ¿no?

Después de meses de aumento de peso estable y constante, tu pequeño puede comenzar a adelgazar. Parte de ello es simple crecimiento y desarrollo. Ahora que se hace mayor, tu bebé está tomando la forma de un niño, no de un bebé. Está desarrollando los músculos de las piernas; ¡esos regordetes muslos de bebé ya están en el pasado! Algunos bebés incluso pierden peso alrededor de la marca de los doce meses. ¡Y esto se debe a que los infantes de casi un año de edad están increíblemente activos! Se mueven todo el tiempo (¿conoces algún bebé sedentario?) y están renuentes a sentarse y comer.

Dale a tu bebé varias oportunidades de comer durante el día; los expertos dicen que hasta seis comidas nutritivas al día pueden ser más saludables que tres comidas grandes, pero no te preocupes si las medidas muestran una ligera disminución este mes. Pronto las recuperará. Si tu bebé aún se alimenta de leche materna, siéntete en libertad de continuar. La leche materna aún es una fuente excelente de nutrientes para tu bebé. (Y también es conveniente para las mamás. ¿Sabías que la lactancia extendida disminuye tu riesgo de padecer cáncer de seno?) Cuando llegue el momento, elimina solo una sesión de lactancia a la vez y da a tu bebé y a tu cuerpo tiempo suficiente para ajustarse antes de eliminar otra. La mayoría de los médicos no recomiendan la leche de vaca sino hasta después del primer año de vida, pero si ya estás tan cerca, habla con tu médico, quien podría darte luz verde para ofrecer leche entera a tu bebé en un vaso entrenador.

Tu vida

El destete puede ser difícil para las mamás. En términos físicos es probable que estés bien; en todo caso, la mayoría de los bebés se alimentan con leche materna con poca frecuencia al cumplir un año de vida. Sin embargo, la experiencia emocional puede sorprender a las mamás. Un minuto puedes sentirte feliz y contenta; al siguiente, abrumada de tristeza.

Culpa a las hormonas. La lactancia es un proceso que depende de las hormonas, así que cuando dejas de hacerlo, tu cuerpo atraviesa por un periodo de rebelión hormonal. La oxitocina, la hormona que estimula la liberación de leche materna, también es una hormona que te hace sentir bien y que ayuda a las mamás a relajarse. Y cuando tienes un pequeño terror en casa, ¡un par de momentos de relajación inducida por las hormonas es todo un placer!

Si quitas la oxitocina y agregas un par de momentos de persecución al bebé, es probable que te sientas más estresada. Las mamás en proceso de destete también pueden experimentar depresión, irritabilidad y cambios bruscos de estado de ánimo. Para la mayoría de las mujeres, estos sentimientos son relativamente leves. Si tus sentimientos parecen ser más intensos o persistentes, contacta a tu médico. Algunas mujeres experimentan depresión post-destete, similar a la depresión post-parto, y pueden requerir tratamiento médico.

La lactancia es una experiencia extraordinariamente especial que une a tu bebé y a ti varias veces al día. El destete es una innegable admisión de que tu hijo está creciendo… y de que ya no te necesita de la misma manera. Es natural que te sientas un poco triste. Sin embargo, tu bebé no se irá a ninguna parte en el futuro próximo. Su relación está en proceso de cambio, pero eso no la hace menos especial.

Mamás como yo

Dormir sin biberón: Él nunca despertaba, se rodaba y volvía a dormirse; siempre que despertaba quería un biberón antes de volver a dormirse y llegó a un punto donde supe que no se trataba de hambre o sed, sino de hábito y de no saber cómo tranquilizarse a sí mismo. Entonces comencé a acostarlo, encendía su música y le daba su sábana y un vaso entrenador con agua. Yo sostengo el vaso entrenador y él bebe mientras se frota la sábana en la cara y yo shhshshshhshs (o como quieran escribirlo) y le acaricio la cabeza. Cuando está verdaderamente relajado, salgo de su habitación de puntillas y no cierro la puerta y dejo encendida la luz del pasillo. Parece que en verdad siente terror cuando cierro su puerta. –nikkibee2008

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